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Sexo en Madrid Hace mas de tres años, cuando tenia 18, tuve que viajar a Madrid con mi padre por cuestiones de salud, mi tío Jose estaba muy enfermo y éramos la única familia que le quedaba, ya que mi madre debía trabajar y no podía viajar con nosotros. Cuando llegamos fuimos directamente al hotel en que nos quedaríamos a cambiarnos y almorzar. Ni bien llegamos nos esperaba un botones bastante bueno, pero no de carácter, quiero decir... estaba buenísimo, para hacerle de todo la noche entera. Al salir para el hospital nos encontramos con un amigo de mi padre, Pablo, el cual no había visto en mucho tiempo, y se pusieron a charlar de esto y de lo otro, bla, bla, bla, o sea, un aburrimiento tremendo, hablaron desde las estupideces que acostumbraban hacen en la universidad hasta lo grande que yo estaba y que diferente estaba de cuando era un pequeñín, palabra que detesto. Nos llevó en su coche hasta el hospital, y allí estuvimos esta que llego la noche, fue cuando me estaba durmiendo que mi tía Eulalia se le ocurrió buena idea llevarme a su casa para poder dormir. Comimos, charlamos, todo muy bien, pero yo tenía sueño y si no dormía iba a matar a alguien, al entrar en la habitación de mi primo lo vi que estaba con una Web en Internet y al verme apago la pantalla de inmediato, como si quisiera ocultar el contenido de la página. Su madre lo llamo para que le ayudara a llevar un colchón para que yo me pudiera dormir, fue cuando aproveche para encender el monitor y saber que era lo que veía clandestinamente de los demás, además la curiosidad me carcomía la cabeza. Nunca me imagine que iba a ver lo que vi, y menos viniendo de mi primo. Era una página pornográfica, pero era gay y encabezando la misma decía: OBSERVA A LOS GAYS MÁS ERÓTICOS FOLLANDO EN CHUECA, PLENO MADRID. Me quede sin habla en el momento, lo que más me llamo la atención era que estaba en pleno Madrid, tenia que saber donde ocurría dicha acción. Deje el ordenador tal cual lo encontré e hice como si nada, para no llamar la atención, cuando mi primo volvió me pregunto si había tocado su PC, le dije que no, que recién regresaba del baño. Inocentemente le pregunte a mi tía que era, donde quedaba y como llegar a Chueca, ella me pregunto el por que de mi interés, le dije que era porque en el hospital había un mapa con una ruta que indicaba Chueca. Me dijo – mira, es un barrio de Madrid, pero es una barrio gay, así que no quiero que vayas allá- le dije que no, que como se le ocurriría que yo podía hacer tal cosa y me fui a dormir, pero con la certeza de saber donde quedaba, como llegar y a que hora debía irme para que nadie me encontrara. Además, como buen gaditano que soy, me creerían al instante si al llegar tarde les dijera que fue porque me perdí y estuve un rato largo buscando como volver. A la noche siguiente, o sea, el viernes por la noche, les dije que extrañaba a mi papa, ya que el se había vuelto a quedar en el hospital junto a mi tío, mi tía me dijo que tomara el metro, que era la manera más rápida de llegar, pero que me cuidara muchísimo, típico consentimiento familiar. Al llegar al metro, cuando estaba por compra mi pasaje pregunte que metro me dejaría en Chueca, y curiosamente este que estaba por abordar iba para allá. El viaje era bastante corto, pero yo estaba muy nervioso, ya que nunca había visto lo que estaba por ver en Cádiz. Faltaban solo tres estaciones para llegar a mi destino y mi corazón no latía, se sacudía como si estuviera por llegar algo que tanto estuve esperando. Mi impaciencia era terrible. Ya habían quedado atrás las estaciones Opera, Callao, Gran Vía y la próxima seria mi esperada Chueca, cuando el cartel del tren indicaba que llegaríamos a Chueca, casi me caigo del asiento, literalmente por el salto que di para bajar primero que nadie. Al bajar me encontré con muchos hombres atractivos que me miraban de costado, pero de seguro eran gays. Al llegar a la superficie me encontré con una especie de paraíso homosexual, vidrieras con hombres cogiendo en ellos, bares donde la gente se reunía a tomar algo y algo mas, era un sitio del al nunca iba entrado y nunca querría salir. Camine por esas calles una y otra vez, parecían interminables, un lujo, un glamour, una excitación... indescriptibles. Tenía un amigo mío que vivía por ahí, así que fui y llame al timbre en su casa, me invito a entrar. Su nombre era Luciano, ni bien pase al salón había un hombre de mas o menos 35 años vistiéndose, aparentemente después de un ajetreo sexual, lo que si era seguro era que mínimo le media 25 x 8 su pene. Charle un rato con mi amigo y me dio un tour por el lugar, todos lo conocían de no se donde, pero lo conocían. Hasta que me invito a entrar a un bar, yo me imagine que era un simple café y nada más. En el medio del lugar había una especie de ventana y las mesas alrededor de ella, y detrás de ella se podía observar a dos hombres fornicando abiertamente para entretener a los comensales, digo abiertamente porque un negro le había dejado el culo a un rubio como un embudo. Todos los presentes tenían una excitación tremenda, era algo fuerte lo que sucedía en el lugar, y de fondo la música cubría los gritos de satisfacción de ambos individuos. -Ya estuvo bien, te mostrare lo que sigue – me dijo con un tono bastante intrigante. Una discoteca seria nuestro próximo destino, bailamos bastante con unos chicos que conocimos allí, hasta que me vinieron ganas de ir al baño, cuando entre habían puertas de sanitarios cerrados y se escuchaban gemidos fuertes, como si más de 10 personas estuvieran cogiendo simultáneamente, cuando bajo la cabeza, en cada cubículo había alguien cogiendo con alguien. Cuando estábamos por irnos conocimos a unos gemelos polacos que estaban muy buenos, y que se le ocurrió a Luciano sino invitarlos a su casa a ‘’tomar algo’’, el tomar era una forma de decir, mas bien a comer algo, a comer una rica polla lechera. No hubo rodeos ni tapujos, ni bien cruzamos la puerta fuimos a la cocina a traer algo, cuando volvimos los encontramos completamente desnudos sobre un sofá, tocándose e incitándonos a participar de un festival erótico. El mío se llamaba Pietro y su hermano Waldimir, el caso es que Pietro mamaba como un recién nacido, hambriento de leche y Waldimir gritaba al ser cogido que daba gusto verlos juntos. Era como si fuera, por un instante el jinete que se montaba semejante burro, era difícil de creer que alguien tan hermoso sea gay, pero era real y estaba restregando su culo contra mi polla, mi cara de placer era indescriptible. Cada pareja se fue directo a uno de los dormitorios de la casa y por medio de las paredes temblantes se oían gemidos que parecían más de gorila que de humano por la intensidad con que se presentaban. Era una competencia de carreras para ver el que acababa primero, el que mas gemía, el que mas gozaba, el mas duro, el que tenia el culo con mayor dolor, el que la tenia mas grande y... en fin, cada segundo era mas intenso que el anterior. Pongámoslo así, Pietro era prácticamente una puta en celo, deseosa de más y más acción, su culo chorreaba leche por donde se la viera, tenía un lago blanco entre sus nalgas y cada vez era más grande. Me subió a un escritorio en la esquina de la habitación y mamaba mi polla como si fuera su único alimento en mucho tiempo, ya tenía los ojos blancos de tanto gozar, pero parecía una maquina de coser, cabeceaba y cabeceaba sin descanso. El gemía de placer, yo de locura, esa sensación era espléndida, vigorizante y muy cautivadora, era lo que necesitaba justamente en ese momento. El me pedía más y yo no estaba como para negarme, no era egoísta, le daba al hombre lo que quería. Tenía un dolor de huevos tremendo, no daba mas, acabe cerca de 10 veces y esto tenia para rato. Así que decidimos cambiar los roles e intercambiar experiencias. Pero lo que yo no sabia era que me estaba por follar una bestia polaca con 25 cm. de puro frenetismo sexual. Ni bien me introdujo la puntita de su polla me llego a saltar una lagrima, era demasiado para mi, y era solo el comienzo. Me partió el culo con toda tranquilidad, sin asco alguno, no le importo ni mi nombre, ni mi edad, su vista estaba centrado en follar, follar y seguir follando, y aparentemente no tenia intención de detenerse, éramos como perro fornicando en plena calle sin importarles siquiera si alguien los viera o escuchara. Aquel hombre encima de mí me bombardeaba, me follaba fuerte pero a mí me encantaba Su polla era algo más gruesa pero igualmente era más larga. No me entraba toda. Pero los dos la habitación de junto no parecían estarla pasando mal ni mucho menos, cogían sobre la mesita de noche del cuarto, pero Luciano se lo cogía sin piedad al norteño, le daba sin parar, es mas, se lo escuchaba suplicar en ruso, era una postal típica de una pagina pornográfica de las mejores. Mi culo casi enrojecido tras ser brutalmente violentado palpitaba como un corazón acelerado, hasta que dijimos basta, entramos directamente si golpear a la habitación contigua y vimos a un polaco para la miseria y un gallego que se sacudía su masacrado ano. Decidimos tomar un baño los cuatro juntos y fue peor que lo anterior, nuestras vergas no tuvieron descanso algunos en casi 5 horas, después del sexo en la cama se vino el sexo en la ducha, una idea innovadora desde el punto de vista sexual. Pero no fue en parejas de a 2, fue los 4 contra 4, todos contra todos, un trencito, uno detrás del otro, a mi me toco ir al medio, como lo goce... me daban y yo daba, era un intercambio totalmente convenido. En ese momento no lo comprendí bien, con el paso de los días fui comprendiendo que esa calentura nocturna se había convertido en deseo y ese deseo se había transformado en una necesidad vital de libertad y diversión, me fundía y me reía, pero igual, el placer era necesario. A la mañana siguiente me desperté como a eso de las 12, con una jaqueca, aliento a vodka y con el culo palpitando como un corazón pero con el calor de un volcán en erupción. En la cocina estaban desayunando los polacos sexys y Luciano, yo decidí dar una vuelta para pensar en lo que había hecho, sabia que no era algo que hubiera hecho en una circunstancia normal, pero lo hice, ¿Acaso era un nuevo yo? ¿Estaba más desenfrenado que nunca? Eran preguntas sin respuesta, aunque las sabia bien, las ignoraba. Pase mucho tiempo recordando lo que había pasado. Al pasar por un bar., unos marineros me invitaron una copa y una cosa llevo a otra, pensé que si estaba loco y desenfrenado este era el momento de comprobarlo. Los lleve al departamento y entre los gemelos, Luciano, los marineros y yo nos armamos una fiestita loca a mitad de la tarde. El lugar fue el salón, parejas de a 3, ni bien se desnudo mi velludo capitán me mande de cabeza sobre su enorme polla, no pudo ofrecer defensa alguna, su polla era mía y estaba mas vulnerable imposible. Mientras yo ordeñaba, por así decirlo, al capitán, Waldimir me reventaba el culo de una manera indescriptible, parecía un verdugo sexual y yo su victima a someter, me la enterró hasta el fondo. Me agarraba de las nalgas y las abría como gajos de naranjas jugosas, las chupaba, las masajeaba, me colaba sus dedos, su polla, ambos a la vez, era un festín de lujuria y placer y nadie estaba satisfecho aun. Mi marino estaba chorreando sin parar su leche sobre mi cabeza y parecía nunca acabar de hacerlo, me lo pasaba por el pelo como si fue champú, pero era mejor que eso. A todo esto se me ocurrió algo que había visto en una película, fui hasta la cocina a buscar crema batida y se la puse en la polla a Waldimir y a Pedro, mi hombre de los mares. Ambos se quedaron expectantes, esperando saber que haría, les puse la crema en sus enormes y monstruosas pollas, luego las agarre a las dos a la vez y me las metí a la boca, mientras ellos gozaban por la mamada yo aprovechaba y tomaba mi merienda, crema con chorizo... ja, ja. Gritaban como niñas de 5 años, era una escena completamente sacada de una película XXX, pero mientras me introducía la chorreante verga de Pedro por el culo veo que aparece Luciano con una cámara de video grabando lo que hacíamos, ni bien lo vimos, mirábamos a la cámara, hacíamos caras, lo hacíamos con mas fuerza, mas duro, acabamos antes de lo que pensábamos. Pero mi idea fue la más aprobada, dejar la cámara sobre una mesa y grabarnos como lo hacíamos todos a la vez. Uno detrás del otro, cogiéndonos como animales y siendo observados por una cámara espía, era una experiencia increíble. Me levantaron las piernas hasta los hombros de Luciano, con quien hasta el momento no había cogido, y me la metió, ambos gritábamos al sentirnos uno dentro del otro, chorreando sustancias que a ambos nos producían un placer increíble. Mientras eso pasaba los gemelos me metieron sus dos pollas a la boca a la vez, se pajeaban en mi garganta, estuve a punto de hacerme gárgaras con su leche. Me montaron desde que se puso el sol hasta que se oculto, casi 9 horas estuvimos haciéndolo sin parar, distintas posiciones, gemidos, insultos, caras, risas, gestos, y fuerzas. Nos enviciamos con eso, así que salimos a la calle a buscar más seguidores, no solo para coger y ser cogidos, sino también para pasar un buen rato y poder guardarlo ante una cámara. Encontramos 3 policías, 2 bomberos, 4 militares, 2 adolescentes y 2 osos peludos. Al llegar al hogar del amor, como lo habíamos nombrado, de cabeza unos a los otros en medio de la sala, la cámara era nuestra única testigo, grabando, observando, tomando nota de lo que hacia con tanto brío, fuerza, energía, salvajismo. Eran 40º de temperatura, con esos movimientos era una verdadera tortura sexual al que me encadene voluntariamente deseos de probar algo nuevo que en Cádiz nunca hubiera podido hacer. Tenia a 4 hombres fornicándome toda su dureza y no me importaba, algo raro pasaba... quería mas y mas, nunca acabar, salvo ellos, que me acabarían en cualquier momento. Me aferré a la carnosa polla de un musculoso rubio y le practique una mamada crónica, no me detuve hasta que no acabo, ni siquiera para respirar, se imaginaran como estaba... Unos en las habitaciones, otros en la sala, otros en la cocina e inclusive en la terraza cogiendo ante el mundo, demostrando que en Madrid se vive el mejor sexo del mundo, demostrando que la pusimos colectivamente y demostrando que teníamos manchas blancas por todo el cuerpo y aun así seguíamos con nuestro festín alocado. A todo esto, mi familia pensaba que me había quedado a dormir en casa de un amigo y su familia, y yo cogiendo como un burro en celo, la tenia mas grande que nunca, se sentía tan rico que te la mamen 7 hombres en un mismo día que cuando esto acabo reivindique mi sexualidad oculta y la reafiance mas que nunca. Un mulato de nombre Nelson me sacudió un buen rato, la tenia del tamaño de una salami familiar y del color de una morcilla... luego un militar cuya pistola era una bazooka, solo que este era el mas violento de todos, me abrió las nalgas con toda facilidad y me la clavo a la primera, sin previos avisos, me la dio hasta el fondo, yo solo gritaba mientras todos me miraban ser victima de un violador militarizado. Me senté en mas pollas de las que puedo contar con ambas manos y los dedos de los pies, fue mas de lo que jamás imagine, pero lo mas ardiente de todo fue cuando concluido el sexo nos agrupábamos de a 5 para bañarnos. Orgías en la ducha, el nuevo concepto de sexo anal, me toco con los polaquitos, un bombero y el mulato, mas de una vez se me cayo el jabón y obtuve el apoyo necesario, creo que eyacule tanto ese día que podría haber llenado una jarra grande solo con leche. Cuando por la mañana me levante junto a Pietro el resto estaba viendo el video de la noche anterior y pajeándose en el comedor, eran tan fuertes esas imágenes que la titularía NO APTA PARA CARDIACOS Y PAJEROS CRÓNICOS. Era una montaña de pollas deseando acabarse el uno al otro. Fue una semana demasiado agitada, alarde, gritos, gemidos, cabalgatas, sexo anal, oral, videos caseros con actores amateur que lo hacían mejor que los profesionales, gente, caras, y voces nuevas. Hasta que me llego el momento de volver a mi casa con mi padre y regresar a al rutina diaria de todos los patéticos días, le dije a mis tíos y a mi papa que quería quedarme una ultima noche en donde mi amigo, estaba solo estuvimos el y yo a solas. Cogimos como perros rabiosos, por fin me saque las ganas, le baje el pantalón, y lo empecé a pajear, masajeaba cada punto de su polla como si fuera mía, como si su placer fuera el mío, mame, mame y volví a mamar su protuberante polla, pasaba mi lengua por la punta, por los bordes y por la raíz de su armamento. Me volteo sobre un sofá y llevo mis piernas hasta sus hombros, con la punta de su polla comenzó a hacer círculos hasta que se introdujo sola en mi ya destruido y devastado ano, ejercía fuerza y yo no me oponía a lo que tan bien venia haciendo, me encantaba y no me daba vergüenza admitirlo y demostrárselo. Lo deje mirando boca arriba y me le subí encima, lo monte por casi 2 horas y cada gemido parecía ser el primero, acabo casi 5 veces y yo seguía, nadie me impediría hacerme a mi mejor amigo una noche antes de irme, su polla era mía y me pedía a gritos ser domada. Hasta que por fin llego mi posición favorita, el perrito faldero insaciable. El era el perrito faldero y yo el insaciable penetrador que se descargaría con todas sus fuerza en el inocente e ingenuo ano ajeno. Me pidió que lo hiciera despacio y tranquilo, pero recordé la manera despiadada con que me lo había hecho la noche anterior y no cumplió con lo pactado. Se la metí de tal manera que se le llegaron a saltar los ojos, se la di con todas mis fuerzas, lo sacudía, la restregaba contra su culo, con muchísima intensidad, pero pese al enorme dolor que debió haber sentido se notaba que le gustaba y lo disfrutaba, es mas, me pedía que no me detuviera que ya había alcanzado el ritmo necesario para tal follada. Tampoco me perdí la oportunidad de filmar este momento y sonreír en mas de una toma o poner alguna cara ante la cámara, era glorioso este momento y anecdótico entre todos los vividos. Mientras el se vestía yo tomaba no solo el video recién grabado, sino también todos en los que estuve y uno que otro que el había tenido el placer de grabar. A la mañana siguiente me despedí de cada una de las personas que había conocido y en un emotivo desayuno le dije ADIOS A MADRID Y HOLA A CADIZ. No me olvido de lo que viví y junto a quienes viví las mejores experiencias de mi vida, es más, todavía sigo en contacto con todos ellos, hablamos seguido e intercambiamos experiencias. Pero como ya he dicho muchas veces, el sexo en Madrid es excelente pero en Cádiz es perfecto y sin competencia alguna. |
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